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¿Por qué el chino?

 

Hace ya muchos años, cuando era un niño, empecé a sentir un especial interés hacia lo oriental. Lo primero que me fascinó fueron las películas de Bruce Lee (en chino 李小龍) y aquellas típicas producciones hongkongesas de finales de los años ochenta que narraban hazañas épicas o historias de amor.También miraba maravillado aquellos fascinantes paisajes kársticos de Guilin que aparecían fotografiados en revistas de naturaleza o retratados en documentales.

Siendo un niño un poco más mayor descubrí el bello país del Sol Naciente. Absolutamente todos los aspectos que tuviesen que ver con Japón me interesaban, leía todo lo que cayera en mis manos y lo guardaba todo adecuadamente, desde guías de viaje hasta artículos periodísticos pasando por envoltorios de chucherías niponas. Finalmente llegó el momento en el que comencé a indagar en el idioma, idioma que me parecía simple y absolutamente imposible de aprender, debido sobre todo a su complicada escritura. Aunque nunca empecé a aprenderlo en serio, indagué bastante en el aspecto de los caracteres chinos, sin duda lo que más me fascinaba. Pasaron años y siempre descubría cosas nuevas sobre los kanjis (la forma de llamar en japonés a los caracteres chinos), de hecho llegué a memorizar más de trescientos sin tener apenas conocimientos sobre la gramática de la lengua nipona.

Seguían pasando los años, y a pesar de mis ansias de viajar a Japón y aprender el idioma, la falta de posibilidades me negaron ambos sueños. Me sentía un poco frustrado, deseaba aprender pero no había profesores, pocas veces me planteé hacerlo por mi cuenta porque tenía y tengo el convencimiento de que hace falta algo más que fuerza de voluntad para aprender cualquier idioma.

Aunque mi interés por la cultura china había quedado un poco apartado hacia un lado, éste nunca desapareció. Todo cambió cuando empecé tener a acceso a internet, fuente de conocimientos casi infinita. No solo empecé a conocer más y más sobre esta cultura, también hice muchos amigos chinos con los que poco a poco empezaba a aprender algunas sencillas frases y estaba convencido de que si algún día encontraba un profesor de chino, aprendería tal idioma.

Y finalmente se produjo el gran día. Descubrí a mi maestro Yang Xiaoping, a partir de éste momento ya tenía el éxito asegurado. Gracias a él ahora puedo comunicarme con trescientos millones de personas más que antes.

Creado por Daniel Lezcano.
Primera actualización en Febrero de 2003.
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